Si tienes una antena de telefonía móvil en tu propiedad…
¿Cuál es la renta que podría obtener?
¿Tengo un acuerdo que me beneficia?
¿Puedo negociar las condiciones?
¿Cuál es el riesgo real de que quiten una antena?
¿Cómo funciona el mercado de las antenas de telefonía móvil?
La historia invisible de las antenas
Hace años, cuando los móviles apenas cabían en el bolsillo y el “internet en el aire” sonaba a ciencia ficción, comenzó a tejerse una red silenciosa.
Una red que hoy nos conecta a todos: la red de telefonía móvil.
Cada antena es un punto de unión, una pieza del engranaje que permite que hablemos, naveguemos, trabajemos… en cualquier parte.
Pero detrás de cada antena hay un terreno, un edificio, un propietario. Y sobre todo, hay una historia.
Los actores del escenario
En esta función hay varios protagonistas.
Por un lado, los operadores: las grandes empresas de telecomunicaciones que todos tenemos en mente, las que nos ofrecen llamadas, datos y cobertura.
Por otro, las torreras, compañías especializadas en la parte física de esa red, las que gestionan y mantienen las antenas.
Su negocio es claro: instalar y conectar antenas por todo el territorio.
Y para eso, necesitan espacios: azoteas, parcelas, terrenos, torres. El escenario perfecto donde su red puede crecer.
Hasta aquí, todo parece lógico. Cada empresa calcula sus costes, añade su margen de beneficio y pone precio a su servicio.
Como en cualquier negocio.
El detalle que nadie cuenta
Pero… surge una pregunta:
¿Cómo calculan su producto final si no saben cuánto les costará el alquiler de los espacios donde colocan sus antenas?
La respuesta es tan simple como inquietante: ya lo han decidido por ustedes.
Sí, ellos deciden cuánto van a pagar a los propietarios por esos espacios.
Y además, bajo sus propias condiciones.
Porque en este sector, los propietarios —quienes ofrecen el terreno o el edificio— no son considerados un actor.
Son meros figurantes, comparsas en una historia donde otros escriben el guion.
La historia del miedo
Allá por el 2008, cuando la crisis económica golpeaba fuerte, los operadores descubrieron un nuevo filón: el miedo.
El miedo de muchos propietarios a perder la antena… y con ella, la renta que recibían.
Entonces comenzó la narrativa:
“Debido a la crisis, no podemos sostener la renta actual. Si no la bajan, tendremos que desmontar la antena.”
¿Les suena?
Con los años, la historia fue cambiando de disfraz:
-
“Reagrupación de antenas.”
-
“Avances tecnológicos.”
-
“Nuevas circunstancias del mercado.”
Pero el fondo siempre era el mismo: presionar para pagar menos.
Y así, con cada argumento, fueron consolidando su poder.
Mientras tanto, los propietarios seguían fuera del foco, convencidos de que no tenían voz en el escenario.
El cambio de guion
Hasta ahora.
Porque esta historia no tiene por qué seguir igual.
Hoy, nosotros subimos al escenario.
Ya no como actores secundarios, ni como figurantes sin guion.
Sino como protagonistas de un nuevo acto.
Un acto donde los propietarios también deciden, negocian y marcan condiciones.
Porque sin ellos, sin su espacio, no hay red posible.
Y esa verdad, que durante años se mantuvo entre bastidores, ha llegado el momento de contarla.
Sobre nosotros
Mi nombre es Alfonso, el que inicia este tinglado que se llama Civic Consultores, una empresa que aporta valor a los propietarios, pero tenemos que ganar dinero, es ese el objetivo, ayudamos, a cambio, ganamos dinero.